En los últimos años se ha avanzado mucho en el desarrollo de nuevos refrigerantes, buscando reducir su toxicidad tanto para el hombre como para el medio ambiente. Así, durante años, hemos sido testigos de la aparición de mezclas y gases puros que se perfilaban como la gran solución, sin demasiado éxito al respecto.

Un ejemplo de ello es el R32, que parece ser no será la tan ansiada alternativa al amoniaco. Os dejamos enlace a la publicación que da cuenta de ello: http://cort.as/lnRE